domingo, 6 de noviembre de 2016

Cómo vivir mil años: el fin del envejecimiento y las lesiones

La biotecnología trabaja para terminar con las causas principales de mortalidad: el envejecimiento y las heridas causadas por accidentes; qué piensan los especialistas que están en Buenos Aires

La línea que divide a la ciencia ficción de la ciencia a secas es cada vez más delgada en el mundo de la salud. La biotecnología, que aplica descubrimientos tecnológicos en seres vivos, avanza a pasos agigantados y vuelve tangibles promesas que antes parecían imposibles o muy lejanas. Entre ellas, la posibilidad de solucionar algunas de las enfermedades más comunes y curar lesiones mortales. Hoy existen especialistas que aseguran que ya nació el ser humano que vivirá mil años y que en menos de una década podremos cultivar nuestros propios huesos para reemplazarlos si tenemos un accidente. Dos de estos investigadores, los prestigiosos Nina Tandon y Aubrey de Grey, están en Buenos Aires para participar del Campus Party (donde LA NACION es Media Partner) y prometen sorprender a la audiencia.
Al conocerlo, lo primero que llama la atención de De Grey es su aspecto: es alto, muy delgado y lleva una barba tan larga y tupida que parece un personaje de J.R.R. Tolkien o de una ficción bíblica de las noches de Telefe. Sin embargo, es cierto que las primeras impresiones pueden engañar, porque lo que realmente impresiona de este gerontólogo biomédico de la Universidad de Cambridge no es cómo luce, sino sus ideas. Desde hace más de dos décadas tiene una obsesión: acabar con el envejecimiento, un proceso que considera una "masacre" que termina con la vida de cientos de miles de personas cada año sólo por ser viejas.
Mientras que la mayoría de las personas acepta que el deterioro del cuerpo y de la mente es una consecuencia del paso del tiempo, De Grey sostiene que no deben ir necesariamente de la mano. Bajo su óptica, el envejecimiento se acerca más a lo que llamaríamos una "super enfermedad", compuesta por varias enfermedades originadas por el paso del tiempo. Pero si nos entendemos a nosotros mismos como máquinas biológicas, deberíamos poder extender nuestra vida útil llevando adelante los controles necesarios, tal como hacemos el mantenimiento de tantos otros aparatos a nuestro alrededor.
De Grey es el fundador y el cerebro detrás de SENS, una organización sin fines de lucro focalizada en combatir el proceso de envejecimiento sin recurrir a cirugías que reemplacen órganos, por ejemplo, sino apuntando en técnicas no invasivas, como pastillas o suplementos de alimentación. La estrategia no es solucionar lo que está descompuesto sino mantener en buen estado lo que ya funciona.
En su presentación en Campus Party Argentina el sábado por la mañana hablará de estos temas. Quienes quieran ir conocimiento más, pueden disfrutar de esta charla TEDx en la que defiende una idea muy provocadora: el ser humano que va a vivir mil años ya nació y está entre nosotros:
Pero para extender nuestra vida mucho tiempo más, no se trata sólo de evitar los problemas del envejecimiento sino también de poder sortear las distintas lesiones y accidentes. En eso trabaja Tandon, fundadora y CEO de la empresa biotecnológica EpiBone, que pretende revolucionar la medicina a partir del uso de células madres. Su proyecto actual es ambicioso y muy original: regenerar huesos humanos.
A diferencia de lo que sucede con los tratamientos en la actualidad, que reemplazan huesos o los reparan con diferentes materiales, EpiBone propone extraer del individuo una muestra de células de su tejido graso, seleccionar de allí un grupo de células madre y a partir de ellas hacer crecer un nuevo hueso, que será diseñado a partir de lo que se necesite. Para eso se crea una suerte de molde, construido con los datos obtenidos por una tomografía computada, en donde crecerá esta suerte de repuesto en un tiempo estimado de tres semanas. Una vez obtenido el flamante hueso, se lo implementará en el lugar del anterior.
Nina Tandon
Nina Tandon.
Las ventajas de este tratamiento son muchas pero la principal es la eliminación de todos los tratamientos inmunosupresores, que debilitan el sistema inmunológico de los pacientes trasplantados para evitar el rechazo de nuevos órganos o de objetos externos. Como el hueso implantado es de la misma persona, no hay riesgos de incompatibilidad, evitando riesgos y abaratando los costos del tratamiento.
Según adelantó Tandon, esta terapia revolucionaria por ahora está siendo probada en animales y recién comenzarán las pruebas con humanos en dos años. Su estimación es que para 2023 la técnica esté disponible para todos de forma segura y sencilla.
Fuente: www.lanacion.com