viernes, 4 de septiembre de 2009

La cerveza gourmet gana adeptos y le disputa su reinado al vino

En la Argentina, el consumo de las marcas premium se triplicó en los últimos cinco años.
Sábado 29 de agosto de 2009 Publicado en edición impresa
Laura Reina
LA NACION
Pasa siempre: el hermano mayor abre el camino y el menor lo disfruta. Algo así está ocurriendo con las cervezas premium luego de la explosión del vino, que entrenó narices y paladares, y creó la necesidad de probar nuevas experiencias.
En la Argentina se toman aproximadamente 16 millones de hectolitros de cerveza por año. De ellos, el 12,3 por ciento corresponde a las categorías premium, cifra que casi se triplicó en los últimos cinco años, según datos proporcionados por las cámaras que agrupan al sector. Y, claro, se espera que este segmento siga creciendo.
"Con un consumidor cada vez más exigente, los productos de mayor calidad encuentran un mercado óptimo para competir", explicó Dolores Scotta, brand manager de marcas superpremium de Compañía de Cervecerías Unidas (CCU). Esta empresa importa y comercializa las marcas Corona (la más consumida de las extranjeras en la categoría superpremium), Guinness, Paulaner, Negra Modelo, Kunstmann y la nacional Imperial.
"Así como en el vino hay diferentes cepas, en las cervezas existen también distintas variedades, como la Stout, Pale Ale, Dunkel y de Abadía, diferentes a las Lager, más livianas, que son las que tradicionalmente tomamos acá", explicó Scotta.
La categoría superpremium está generalmente ligada a las cervezas importadas, provenientes de países con tradición cervecera. "Todas ellas son elaboradas con materias primas seleccionadas (las mejores cebadas y el agua mineral de mayor pureza), lo que hace que el producto tenga una alta calidad y permanezca estable en su gusto para el consumo", explicó la gerente de CCU. En cuanto al precio, las botellitas individuales de 330 ml cuestan entre 5 y 8 pesos.
El crecimiento de la cerveza como producto gourmet , capaz de disputarle al vino su lugar en la mesa para acompañar los platos más sofisticados, hizo que la Cervecería y Maltería Quilmes sacara al mercado una selección de cervezas premium nacionales como Quilmes Stout, Quilmes Bock y Quilmes Red Lager. Desde hace años también produce en la Argentina la belga Stella Artois, Iguana y Patagonia.


"Existe un segmento de los consumidores que buscan una mayor sofisticación, experimentar sabores nuevos y diferentes. En este sentido, hemos ampliado y renovado nuestra oferta", comentó Diego Hidalgo Solá, gerente de Investigación de Mercado, Planeamiento e Innovación de Cervecería y Maltería Quilmes. Estas variedades cuestan 15% más que la tradicional Quilmes Cristal.
Cada nueva variedad de cerveza demanda meses de investigación y desarrollo. Detrás de este proceso complejo, aparece la figura del maestro cervecero, el encargado de hacer desde el análisis de las materias primas hasta aprobar el producto final.
"El que se volvió gourmet es el consumidor, no el producto. El proceso de elaboración de una cerveza premium es prácticamente el mismo, el secreto está en la materia prima utilizada, donde la cebada malteada y los lúpulos, las plantas que dan el aroma y el sabor más amargo o más dulce a la bebida, son fundamentales", consideró el maestro cervecero de Cervecería y Maltería Quilmes, Raúl Falcón.
Por su parte, su par de CCU, Carlos Palacios, consideró que siempre que se habla de cerveza premium, se busca una diferenciación. "Se trata de perfiles de aroma y de sabor que salen de lo común. Es un proceso diferente, con temperaturas, materias primas y combinaciones distintas."
Según Palacios, "el sector premium abre la cabeza a la gente. Nosotros -explicó- tenemos una cultura de vino muy arraigada, que viene de España e Italia, pero hoy eso está cambiando. Con las cervezas premium y las artesanales, la gente descubre otro mundo. Este descubrimiento permite otros usos más allá del de acompañar una picada".
En la planta de CCU, situada en la ciudad de Santa Fe, todos los días se realizan degustaciones de las cervezas que elaboran. "Más allá de los análisis de laboratorio, las degustamos para ver cómo saben al paladar. Muchas veces un paladar bien entrenado percibe mejor que una máquina", comentó Palacios.
A las 16.30, un panel de especialistas prueba la cerveza que se elabora en cada uno de los tanques. En total, intervienen 8 o 9 personas, que no deben usar perfume ni estar resfriadas ni fumar, para no entorpecer la cata.
Maridajes
Así como el vino tiene sus platos para maridar, la cerveza tiene comidas y sabores con los que va muy bien. Algunos especialistas dicen que al tener lúpulo, la cerveza abre las papilas gustativas e intensifica los sabores, al contrario de lo que pasa con el vino, que, por contener tanino, las cierra.
"La cerveza es la única bebida que se puede tomar durante todo el rito gastronómico; desde la picada hasta el postre", opinó Falcón, y agregó que si bien no hay reglas claras y la clave es probar, las Pilsen, que son refrescantes, van bien con picadas y entradas; la Quilmes Bock hace buena pareja con platos grillados, y la Red Lager, más dulzona, con la comida mexicana, peruana o tai para cortar el picante. Para un postre de chocolate, lo mejor es la Stout.