viernes, 6 de abril de 2012

El escenario de los millones

El Prof. Ricardo Fregenal nos acerca la siguiente nota:

Mientras las discográficas buscan alternativas a la caída de la venta de CD, los ingresos de la industria ahora pasan por los shows. Los récords de Waters en la Argentina.

Cuando firmó el contrato para que Roger Waters hiciera dos fechas de su gira The Wall Live en Buenos Aires, el deseo máximo de Matías Loizaga, director de PopArt, la productora que trae el show a la Argentina, era vender una tercera, y con mucha suerte, una cuarta. A los pocos días de lanzar la venta, el show del ex Pink Floyd en el estadio de River Plate se convirtió en el más vendido en la historia de los recitales de nuestro país, con nueve fechas y 400 mil tickets vendidos. La Argentina es el país donde Waters ofrecerá más recitales en toda su gira mundial. Para lograr el récord hubo ayuda extra: en ese momento, la gira no tenía agendado ningún show más durante todo marzo, y Waters quería quedarse en Argentina para ir a la Patagonia a pescar truchas con mosca. Las nueve noches de Roger Waters en Buenos Aires son representativas de la consolidación del negocio de los recitales, un producto del show business cuyo momento puede explicarse por razones comerciales y culturales: todos sus protagonistas (industria musical, marcas de consumo masivo y consumidores) resuelven sus propias necesidades reales o simbólicas. Unos, la industria (sellos discográficos, productores), equilibran en el escenario las cuentas en rojo de la venta de discos; otras, las empresas, patrocinan los shows para que sus marcas ganen emotividad que luego convertirán en dinero; y por último, los consumidores, que encuentran en los recitales una expresión artística que los entretiene y los ubica dentro de la tendencia que luego podrán mostrar en las redes sociales.

Los grandes recitales no son un invento de esta década ( ¡Woodstock fue en 1969! ), pero estos recitales, con su formato festivalero y main sponsor, nacieron de la necesidad de la industria de la música de compensar las pérdidas que viene recibiendo por las descargas gratuitas en Internet.

La caída de la venta de discos -2011 cerró con una caída general de 3% en ventas mundiales de la industria fonográfica, mucho mejor que el balance 2010, que había dado 8% abajo- forzó al negocio fonográfico a darles músculo a canales de venta que nunca había explotado, y el que mejores resultados económicos viene dando hasta ahora son las presentaciones en vivo de los músicos que contratan. "El mayor porcentaje de los ingresos obedecen a los shows en vivo. Nosotros producimos discos como una manera de desarrollar a los músicos, pero nuestros contratos contemplan las presentaciones en vivo para recuperar la inversión", dice Loizaga.

Este modelo aplicado en PopArt (que edita a través de diversos sellos las principales bandas del país) se denomina "360" e incluye desde la edición de discos hasta la explotación del merchandising y la organización de giras. Antes de la explosión digital, las discográficas no reparaban en los ingresos por recitales ni ventas de remeras, básicamente porque el negocio alcanzaba con los formatos físicos de la música. Ahora, la ecuación cambió: casi la mitad de la facturación de la industria (el 46,9%) proviene de la música en vivo, según el estudio "La industria de la música en la ciudad de Buenos Aires. Cambios y perspectivas del sector en la era digital" [pdf] realizado por el Observatorio de Industrias Creativas porteño. No es que antes no se ganara dinero con los recitales: para las discográficas eran un negocio menor.

Entre 2005 y 2009, según el mismo estadio, la facturación por recitales creció un 295% en Buenos Aires y un 210% en todo el país, mientras que la suba en la venta de discos está estancada desde entonces en tasas de 2% para la ciudad y 5% para el resto de las provincias. El otro segmento que creció fuertemente en los últimos años fue el de los ingresos por difusión de obras musicales en radio y TV, con un crecimiento de casi tres veces (172%) para el período 2005-2009. El estudio del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires señala que la industria de la música en Argentina, para 2009, facturó 327 millones de dólares, con un crecimiento desde 2005 del 86%.

"Estos datos están marcando de manera contundente que la industria de la música local no está en crisis, sino que, en todo caso, lo está la industria discográfica", dice el informe. "Los recitales son la nueva vedette del entretenimiento, y esta tendencia se va a volver cada vez más fuerte en Argentina", dice Loizaga.

Para que esto sea posible, hay dos variables que tienen que sostenerse y crecer: músicos de gira y empresas dispuestas a pagar los shows. "Los tickets no cubren un recital. Dependiendo del tipo de festival, los sponsors pagan todo o parte de los gastos", explica el director de PopArt. Así ocurre en los festivales que llevan el nombre de una marca, como Pepsi Music, Quilmes Rock o Movistar Free Music, todos organizados por PopArt.

En la región, la principal oferta de shows internacionales se encuentra en Brasil, que a partir de 2011 anunció la organización del mítico Rock in Río cada dos años, lo cual favorece al negocio en Argentina. La contracara del fenómeno recitalero son los músicos sin acuerdos discográficos, que quedan fuera de los festivales, sufren la falta de lugares habilitados para tocar y se les dificulta encontrar sellos que los produzcan. El negocio de los recitales creció concentrado: 8 de cada 10 pesos que se generan en recitales en la ciudad de Buenos Aires corresponden a conciertos realizados en estadios.

Tampoco es que la industria se rindió al vivo para perder la torta de la venta digital de la música. En 2011, los ingresos mundiales de este segmento fueron de 5200 millones de dólares, un 8% más que en 2010 según cifras de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI, por sus siglas en inglés). La cantidad de registrados a servicios digitales como Spotify y Deezer aumentaron a 13,4 millones desde los 8,2 millones en 2010. Después de la difusión de estos números, los jefes de sellos discográficos se mostraron optimistas ante la posibilidad de que los ingresos de la música por la venta de registros fonográficos (ahora en formato digital) puedan finalmente volver a crecer en 2013.

"El futuro se presenta brillante. ¿Ha superado la industria la crisis? Soy más positivo que nunca", dijo Rob Wells, presidente del negocio digital global de Universal Music Group, la mayor discográfica del mundo. Edgar Berger, presidente de Sony Music, dijo: "El ambiente está cambiando y estamos pasando de tener el viento de cola". Sin embargo, el panorama es desparejo cuando se mira lo que pasa en mercados como el nuestro. Según Universal, el negocio legal digital en los países hispanoparlantes (España, América latina y el mercado latino de Estados Unidos) es, en la práctica, "un mercado muerto".

Fuente: www.conexionbrando.com