miércoles, 18 de mayo de 2011

Liberen a Facebook: ¿por qué ahora las empresas aceptan que los empleados “paseen” por la red social?

La siguiente nota es un aporte de la alumna Luciana Troncoso:

Por Cecilia Novoa
www.iprofesional.com

Hoy las compañías están copadas por perfiles que, como Windows, son "multitasting". Ellos necesitan distraerse y navegar por el mundo virtual mientras realizan sus tareas diarias. Los empleadores, en tanto, se plantean qué políticas les conviene implementar. El trabajo por objetivos, ¿la salvación?

La irrupción de las redes sociales abrió una serie de interrogantes en las empresas sobre qué política resulta más conveniente aplicar respecto de los empleados: ¿posibilitarles el acceso a Facebook?, ¿bloqueárselos?, ¿permitir únicamente el ingreso a aquellas personas de mayor "tinte" profesional a sitios como Linkedin?, son algunas de las preguntas más frecuentes.

Lo cierto es que cada vez más compañías conviven con este fenómeno. Y -aunque muchas veces de mala gana- terminan aceptándolo, especialmente, si cuentan con "representantes" de la generación Y.

Saben que, para ellos Facebook es parte de sus vidas y prohibírselos puede generar tanto rechazo como si se les negara la posibilidad de tomar un café o compartir un mate con otros compañeros.

Además, la generación Y valora la capacidad ampliada que otorgan las redes sociales y profesionales para realizar un trabajo, la agilidad de éstas y las enormes posibilidades que brindan para compartir conocimientos.

Es que se trata de empleados que, al igual que Windows, son "multitasking". Pueden trabajar con seis ventanas abiertas al mismo tiempo y hacer bien sus tareas. Se sienten cómodos. Y, lo fundamental: cumplen con sus objetivos.

En este escenario, el debate que se plantea puertas adentro de las compañías es ¿cuán beneficioso es evitar que los dependientes se conecten, chateen con sus amigos, twiteen, resuelvan aspectos personales o interactúen en las redes sociales?

Esta pregunta, que con frecuencia se formulan los jefes y quienes lideran equipos de trabajo, arroja cada vez más respuestas y decisiones corporativas favorables hacia una mayor apertura y flexibilidad.

De hecho, los expertos consultados por iProfesional.com coinciden en que, en general, las firmas se están abriendo y dejando a juicio de los empleados y supervisores el manejo de la distracción y el uso de los espacios sociales en la web.

¿De qué depende que una persona puede mantener su atención voluntaria enfocada sin distraerse? Según explica a iProfesional.com el médico Juan Ollari, jefe del Centro de Neurología Cognitiva del Hospital Británico e integrante de la Sociedad Neurológica Argentina, de muchos factores:

•La edad
•La motivación
•La presencia de distractores, es decir, estímulos relevantes por su naturaleza o intensidad que provoquen la activación de los sistemas de atención refleja
•El estado fisiológico (cansancio, sueño y fatiga, entre otros.)
•El estado psicológico (preocupaciónes, ansiedad, depresión, estrés)
•La influencia social.
Recientemente, la revista Fortune defendía en un artículo la posibilidad de que algunas "distracciones" en el trabajo no sólo no sean perniciosas, sino que, además, pueden hasta resultar positivas e, incluso, necesarias.

En la nota, Susan Scott, fundadora de la firma de desarrollo y formación de ejecutivos Fierce -que cuenta entre sus clientes a compañías como Coca- Cola, Microsoft, Google, Starbucks o General Electric-, argumenta que "si la gente hace bien su trabajo, no debería preocuparnos que existieran ciertas distracciones".

Según la experta, "lo último que una empresa debería hacer es establecer una regulación formal que restrinja las actividades lúdicas en horario de trabajo", y expone argumentos que justificarían ciertas distracciones:

•En primer lugar, y quizá basándose en el hecho de que los miembros de las nuevas generaciones son ya consumidores simultáneos de medios, Scott afirma que "la mayor parte de la gente ya está tan inmersa en la tecnología y en aquello que ésta ofrece y posibilita, que se han vuelto personas multitareas, acostumbradas a estar al tanto de las últimas noticias, en contacto con amigos y familiares y trabajando".
•El segundo argumento tiene que ver con el desafío que deben afrontar muchas empresas para fidelizar a una generación Y, con nuevos valores y perspectivas frente al trabajo y a la relación con sus empleadores. La experta sostiene que aquellas organizaciones que pretendan retener a los miembros de estas nuevas generaciones cometen un error limitando el uso de las redes sociales en el trabajo.
De acuerdo a un estudio realizado por la Universidad de Melbourne, quienes utilizan Internet por razones personales en el trabajo son un 9% más productivos que aquellos que no lo hacen, porque los usuarios que se distraen y navegan por la web "se concentran más y mejor".

Desde una óptica local, Javier Goldsman, director de Clima y Talento de la consultora Mercer, asevera que "hay trabajos en los cuales las distracciones son bienvenidas" y traza un paralelo con la función que cumplen los separadores de la radio. "Sirven para saltar de un tema a otro, hasta enriquecen, te nutren y te sacuden un poco la cabeza", dice.

No obstante, el especialista de Mercer aclara que "hay otros trabajos en los que, por el contrario, distraen."

Y diferencia: "No quisiera que un guardia, agente de vigilancia o un controlador de tráfico aéreo, tenga acceso a Facebook, porque su función consiste en mirar las cuatro pantallitas y no distraerse. Pero, por ejemplo, un biólogo que trabaja en investigación, no sólo no importa cuanto se distraiga sino que, incluso, es importante que tenga la cabeza lo más ágil posible."

Desde la Sociedad Neurológica Argentina, Ollari advierte que si bien las actividades recreativas pueden proporcionar algún grado de relajación y favorecer la integración en el grupo, no influyen en forma clara sobre la capacidad atencional.

"En ciertas tareas, sobre todo de naturaleza intelectual, pensemos en los escritores o quienes están elaborando un informe, la interrupción puede alterar el proceso de elaboración, viceversa, al hallarse ´bloqueado´, la persona podría beneficiarse tomándose un tiempo de descanso para reiniciar el proceso, como un ´reseteo´", distingue el médico neurólogo.

En tanto, Eduardo Press, director de la Escuela de Psicología Organizacional, coincide con la idea de que, muchas veces, las distracciones son necesarias.

"Hay tareas tediosas que aburren. Y el aburrimiento lleva, inevitablemente, a la distracción", apunta Press, y recomienda a las empresas ofrecer momentos y espacios de distracción y descanso para el personal como una forma de evitar que ésta aparezca en forma espontánea.

"Siempre es más rentable manejar el proceso de la distracción a que ésta irrumpa cuando se le ocurra. En este último caso, puede generar problemas, provocar errores y tener para las empresas un costo mayor que el de facilitar momentos de relax y descanso", asegura el experto en psicología organizacional.

Prohibido en la PC, pero no en la Blackberry
Además, no siempre es fácil lograr que el personal acate las prohibiciones.

Es que, por más que las empresas veden el acceso a las redes sociales, hoy existen dispositivos móviles -como celulares, Blackberry, tablets y netbooks, entre otros- que cuentan con funciones similares a las computadoras de escritorio.

Así, los empleados pueden tener los aparatos inalámbricos en sus escritorios o bolsillos y no ser alcanzados por el software controlador de la empresa. Hecha la ley, hecha la trampa.

"Muchas veces, hasta es inevitable. No se puede impedir que la gente tenga Facebook, porque lo puede ver desde su Blackberry. Entonces, ¿para qué hacerles la vida difícil si igual lo van a tener?", reflexiona el director de Clima y Talento de Mercer.

A trabajar por objetivos
En la actualidad, cada vez más empresas -sobre todo las multinacionales- adoptan el trabajo por objetivos para determinados puestos o posiciones. Bajo esta modalidad, lo que importa es que se cumplan resultados prefijados y aspectos como el lugar desde donde se realice o la cantidad de horas que demande pasan a un segundo plano.

Así, señala Press, al dejar de lado el trabajo por horas y optar por uno que priorice los objetivos a cumplir, la idea de pérdida de tiempo se desvanece. "No es que la gente no se distraiga o se distraiga menos, sino que cambia la influencia", aclara.

Según confirma Goldsman, la mayoría de los trabajos se está moviendo en esta dirección. "Las compañías prefieren medir por resultados y, de esta manera, se olvidan si con un ojo los empleados están trabajando y con el otro mirando Facebook", comenta el experto de Mercer.

"Las compañías con una cultura más cerrada tienen peor clima de trabajo, salvo cuando está claramente explicitado el porqué son tan estrictas. Esta situación se da, por ejemplo, entre quienes forman parte del área de fusiones y adquisiciones de un banco. Generalmente, tienen vedado el acceso a determinadas páginas por manejar información muy sensible", diferencia.

En su opinión, "es mucho más fácil y razonable controlar resultados que procesos, es decir, qué está haciendo la gente con su tiempo. Quizás, muchas organizaciones le hacen la vida más difícil a su personal innecesariamente. A veces parece que los jóvenes están desconcentrados, pero cumplen con los resultados."