miércoles, 29 de abril de 2009

"El oro es el único bien que se compra cuando hay miedo y codicia"

Aporte realizado por Fernando Pavsic


El que dijo estas palabras es Richard Russell, autor de las "Dow Theory Letters", quien agregó que es el único activo que, pese a todo, ha seguido en pie. La baja registrada en su cotización desde febrero es sólo una corrección temporaria ya que su atractivo no ha desaparecido

La cotización del oro se redujo en más de un 11% desde sus máximos de febrero, cuando superó los u$s1.000 la onza. Pero para algunos analistas, esta es sólo una corrección temporaria, ya que su atractivo no ha bajado en absoluto. Las próximas semanas pueden ser decisivas en tal aspecto.

En tal sentido, los futuros de oro en Estados Unidos trepaban luego de la festividad de Pascuas, a más de u$s900 la onza en medio de un ligero volumen el lunes, debido a que la caída del dólar y mercados accionarios más débiles impulsaron compras del metal como refugio.


Los futuros para entrega en junio subían el lunes u$s16,40, o un 1,9%, a u$s899,70 la onza en la división de metales COMEX de la Bolsa Mercantil de Nueva York.

Más allá de esta mejora de corto plazo, una explicación de la caída sufrida desde febrero puede encontrarse en el rally alcista de los mercados bursátiles en ese lapso, que sin dudas aplacó la fiebre compradora.

La opinión de los expertos
Según María Igartúa, en un artículo publicado por el medio español Cotizalia, “en las próximas semanas nos podemos encontrar ante un nuevo repunte, más si se confirman las palabras del analista George Soros del lunes pasado justificando las fuertes alzas del mes de marzo como un rebote dentro de un escenario bajista en Bolsa”.

Un elemento que será central en esta cuestión será el inicio de la temporada de balances de las corporaciones estadounidenses. Los analistas coinciden en que la nueva oleada de resultados trimestrales puede desatar de nuevo el pánico de los inversores si, efectivamente, las pérdidas se acercan a los niveles registrados en la Gran Depresión.

El oro ha sido aceptado como riqueza durante miles de años. Cuando todas las otras alternativas "han caído o se han vuelto sospechosas, el último activo que ha seguido en pie ha sido el oro”, aseguraba Richard Russell, autor de las Dow Theory Letters.

Para el autor, “el dorado metal no tiene equivalente ni deuda alineada a él. No necesita a los bancos centrales para asegurar su aceptación". Además, considera que es aceptado en todas partes, en cualquier cantidad, y que es una forma de indestructible y eterna riqueza.

Otra entidad que elevó sus pronósticos fue el banco JPMorgan, pues ubicó el precio en el 2009 a u$s960 la onza, desde los u$s831 estimados previamente, y su vaticinio para el 2010 lo acerca a u$s950 la onza.

"La inflación y la debilidad del dólar tiene que materializarse para justificar un oro por encima de los 1.000 dólares. Entre tanto, la amenaza de estos factores dará soporte a los precios", agregó el banco en una nota de investigación.

Y es que este metal precioso es un buen refugio en tiempos de crisis profunda, como la que se vive desde hace ya casi dos años. Además, cualquiera de los dos escenarios que se presenten a partir de ahora, tanto inflacionista como deflacionista, beneficia su cotización.

Barry Stuppler, presidente de la American Numismatic Association, es muy optimisma respecto del futuro del dorado metal. Basa sus afirmaciones, según consigna el sitio especializado Oro y Finanzas, en que la inflación en los próximos años podría hacer subir el precio por encima de los 2.000 dólares la onza a finales de 2011.

"Las monedas y los lingotes de oro no están sujetos a los problemas de iliquidez que hemos visto recientemente en las acciones y en los mercados inmobiliarios", indicó Stuppler.

Por su parte, el analista Marion Mueller, sostuvo que variables como la devaluación del dólar y políticas que son inflacionarias a largo plazo, están calentando la cotización.

“Se está creando papel de la nada”, señaló Mueller , para quien "el oro se comporta ahora más que como una materia prima como una divisa”.

Una visión alcista pero más mesurada quedó reflejada en la publicación especializada Gold Survey, que desde hace 42 años elabora la compañía GFMS. En su informe, que publica ABC.es, estima que a medio plazo pueden volver a verse precios de 1.000 y hasta 1.100 dólares por onza, frente a los 900 dólares en los que viene cotizando.

Tensión entre oferta y demanda
Uno de los factores clave que también influye en la cotización es que ha aumentado considerablemente la demanda como inversión. “Se ha vuelto a las costumbres de hace 40 ó 50 años”, aseguraba Mueller “y es un buen refugio contra la huida del papel”.

Como contrapartida, la caída de la producción desde 2001 hace que no haya oferta suficiente para cubrir la demanda, disparando los precios en el mercado. Y es que todo el oro extraído en la historia de la humanidad, según los datos del World Gold Council, alcanza unas 153.000 toneladas y las reservas del metal restantes no superan las 60.000 toneladas.

Según las estimaciones de Oro Direct, en el plazo de 15 años se extraerá la última onza de oro de la tierra. Algo que puede resultar exagerado, aunque cabe destacar que entre 1996 y 2001, la exploración de nuevos yacimientos cayó en un 70% en respuesta a la fuerte caída de los precios.

Formas de invertir en oro
Hay muchas formas de invertir en el dorado metal. La más especulativa de todas son los futuros. Se comercia en cantidades bastante grandes y su riesgo radica tanto en su alto apalancamiento como en que, al fin y al cabo, también son papel.

Luego están los ETFs, que son los que están impulsando al mercado y los fondos de inversión que cotizan en compañías mineras. Pero todos estos productos son, principalmente, especulativos.

En tiempos de crisis ha aumentado considerablemente la inversión en oro físico si lo que se busca es un seguro a largo plazo para los ahorros. Para los inversores menos sofisticados, lo ideal es la compra de lingotes y monedas.

En el orden local, hay básicamente dos maneras de invertir en su forma física: barras –las hay desde 1 gramo hasta 1 kg, o de una onza (31,104 gr) hasta 10–, y monedas.

Por lo general, las barras y monedas se guardan luego en cajas de seguridad, aunque en algunas entidades, como el Banco Ciudad, incluso ofrecen un servicio especial para la custodia.

“Se hacen operaciones a tres, seis, nueve y 12 meses. La ventaja de este servicio es que está denunciada la cantidad de barras o monedas depositadas, con lo cual, ante un robo, los inversores quedarían cubiertos por la entidad financiera, cosa que no sucede con las cajas de seguridad tradicionales”, apuntaron a iProfesional.com desde el Banco Ciudad.

Fernando Pepe explicó que en el Banco Supervielle se vende metal físico por montos importantes, bajo la forma de lingotes con certificado de autenticidad, es decir el denominado "de buena entrega".

“Hasta hace 2 años el inversor era el entendido en la materia. Pero en los últimos tiempos creció mucho el inversor común, que realiza operaciones por montos significativos, o los particiona en muchas transacciones chicas”.

La barra de 100 gramos es la más vendida, pero ante la demanda de muchos pequeños ahorristas, los bancos están incursionando en lingotes de 5 y 10 gramos.

Según consigna un importante operador local, entre las monedas se destacan:

* Krugerrand sudafricano: una de las monedas más difundidas mundialmente. Fueron acuñadas por primera vez en 1967, y contienen una onza exacta de oro puro, aliado con otros metales para mantener la consistencia.
* Argentinos de oro: se emitieron por primera vez en la década de 1880. El Argentino Oro es la única moneda nacional que se acuñó en el país ya que nació con la Ley 1130, que creó el Peso Moneda Nacional, en la presidencia de J. A. Roca.
* Chileno de oro: es una moneda de alta liquidez mundial, acuñada por primera vez en 1932 a un valor de $50. Su última producción data de 1980.
* Mexicano de oro: es una de las monedas con mayor mercado a nivel mundial. Fue acuñada por primera vez en 1927 a un precio de $50 con motivo del Centenario de la Independencia de ese país.

Como una alternativa a la compra directa , según cuenta Alejandro Bianchi, de InvertirOnline, surgen los ETF (cerfiticados de participación de fondos de inversión) que invierten en empresas mineras de oro, como el GDX. Este fondo está posicionado 18% en compañías de EE.UU., 56% en canadienses y 26% en sudafricanas.

Otra propuesta interesante son los depósitos a plazo fijo ajustados por la cotización del dorado metal. El Banco Supervielle los ofrece a través de su página web.

La operación, en este caso, parte de los $50.000 y es a un plazo mínimo de 180 días. Establece que si la cotización del metal sube, se puede obtener un rendimiento que surge de la variación del índice del oro (plaza de Londres), con un máximo acordado con el Banco Supervielle. Pero si baja, no se pierde el capital, ya que se mantiene el monto invertido.

A modo de síntesis, desde Oro Direct recalcan que el metal precioso "es el único medio para preservar el patrimonio ante una crisis".

Las palabras de Richard Russel son elocuentes: “Sólo hay un artículo que es comprado cuando existe miedo y codicia. Este es el oro. ¿Está preocupado por la viabilidad del dólar? Entonces compre oro. ¿Está preocupado porque se le está escapando la oportunidad? Entonces no espere. Compre oro”.

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