martes, 6 de septiembre de 2011

VIDAS PARALELAS LOS PIONEROS DE LA INFORMATICA

La siguiente nota es un aporte del alumno Matías Rodríguez:

El fin de una era en Silicon Valley
El retiro de Jobs más el de Bill Gates, en 2000, abre un nuevo capítulo para la alta tecnología. Google y Facebook, los candidatos al trono.


Vanguardista, colérico, apasionado, inestable, genial, caprichoso, visionario, arrogante, carismático y calculador. Para los observadores de la industria de la alta tecnología, la descripción se ajusta bastante a la personalidad de Steve Jobs. La misma descripción le calza a Bill Gates. Nacidos el mismo año, 1955, ambos son los máximos responsables de una época cruzada por la informática y las telecomunicaciones. Gates dejó el timón de Microsoft en 2000; Jobs acaba de renunciar al cargo de CEO de Apple. Para el Silicon Valley, es el fin de una era. Y representa el inicio de otra, con un claro predominio de los negocios con base en Internet.

Junto a Paul Allen y con la ayuda de Steve Ballmer (su sucesor), Gates construyó su imperio del software. El gran salto para Microsoft se produjo en 1980, a partir de un acuerdo con IBM, necesitada de un sistema operativo para sus primeros modelos de computadoras personales. En una negociación manejada con mucho olfato y frialdad, Gates logró conservar la propiedad de los derechos, lo que le permitió vender la licencia a otros fabricantes. “Microsoft obtuvo US$250 millones de su producto pre-Windows, estableciéndolo como el sistema operativo dominante”, escribió David Kaplan en su libro Los Silicon Boys , una historia resumida de los principales protagonistas de la industria.

Al igual que Gates y Jobs, Microsoft y Apple nacieron el mismo año: 1976. El coloso del software, sin embargo, procesó su expansión desde Seattle, en el estado de Washington, sobre la costa oeste de los EE.UU. Apple, en cambio, se estableció en Cupertino, en una de las ciudades satélites del Silicon Valley, cerca de San Francisco. En sociedad con su amigo y experto en electrónica, Steve Wozniak, Jobs obtuvo el capital inicial con la venta de una vieja furgoneta y funcionaron, al comienzo, en el garage de sus padres adoptivos.

El ascenso de Apple fue fulminante. En 1977, tras el lanzamiento de la Apple II, la primera computadora de uso hogareño y un éxito en ventas, la empresa creció varios años, hasta caer en crisis. El carácter de Jobs confirma que lo que no mata, fortalece. De reciente aparición, en el libro El camino de Steve Jobs , uno de sus autores y ex ejecutivo de Apple, Jay Elliot, recuerda que Jobs repetía que “la mitad de lo que separa a un empresario exitoso de uno que fracasa es pura perseverancia”.

Apple debutó en la Bolsa en 1980. El precio de la acción trepó hasta los US$22, lo que convirtió a Jobs y Wozniak en millonarios. En ese entonces, el joven empresario alardeaba: “Yo valía un millón de dólares cuando tenía 23 años; US$10 millones a los 24 y cerca de US$200 millones cuando tenía 25”. De ese modo despegó la compañía, que se identificó con el logo de la manzanita mordida y que capturó miles de fieles.

La salida a la Bolsa de Microsoft se concretó en 1986 y, al igual que Apple, convirtió a Gates en un potentado, una condición que nunca abandonó. Al día viernes, según su cotización en Bolsa, Apple era la segunda empresa más valiosa de los Estados Unidos, con un valor de US$346.780 millones. Sólo la petrolera Exxon la superaba. Con una cotización de US$216.160 millones, Microsoft se ubicaba en tercer lugar.

Uno de los aspectos más controvertidos de Jobs es su mal carácter. Wozniak lo admitió hace muy poco en una entrevista con el Financial Times : “Steve puede irritar a la gente y puede resultar odioso”. Elliot sostiene una versión más edulcorada y amable. “Si decía ‘esto es una mierda’, necesitabas saber que no forzosamente te estaba criticando”. En el estilo de Jobs, agregó, significa: “No entendí eso, explícame”.

El ex ejecutivo de Apple Jean Louis Gassé defendía la cultura del látigo de Jobs, refiriéndose a los resultados: “Las democracias no producen grandes productos, necesitas un tirano competente”. El propio Jobs estaba al tanto de los cuestionamientos de su tropa. “Sé que se quejan de mí, pero más adelante van a ver esto como la mejor época de sus vidas, sólo que aún no lo saben”.

De todos modos, cuando intentaba convencer, Jobs mostraba su faceta de seductor y de hábil manipulador. En 1983 y convencido de la necesidad de un management profesional para expandirse, Jobs tentó al CEO de PepsiCo John Sculley para ocupar ese mismo puesto en Apple, una compañía en ese entonces varias veces más chica. Tras varios rechazos, Jobs lo desafió: “¿Quieres pasar el resto de tu vida vendiendo agua con azúcar o quieres cambiar el mundo?”. Y Sculley prefirió “cambiar el mundo”, una decisión que después explicaría de este modo: “Si no aceptaba, sabía que me preguntaría qué era lo que me había perdido”.

Poco tiempo después, Jobs se arrepentiría: en 1985, y con el impulso de Sculley, el directorio echó a Jobs de Apple. Después, en 1997, volvió a dirigirla y logró llevarla a lo más alto de la industria gracias a sus más felices creaciones: iPod, iPhone, iTunes y iPad.

Al frente de Microsoft y gracias a las diferentes versiones de Windows, Gates consiguió dominar el mercado de las PC. La pelea, hoy, se trasladó a los smartphones, donde Google parece prevalecer.

Creada por Sergey Brin y Larry Page, dos jóvenes estudiantes de la Universidad de Stanford, el coloso de Internet se perfila como uno de los aspirantes más serios al trono de Silicon Valley, al igual que las redes sociales, como Facebook y Tweeter. Es el inicio de un capítulo, cuyo final se desconoce.

Fuente: http://www.ieco.clarin.com/economia/fin-Silicon-Valley_0_548345383.html