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viernes, 4 de septiembre de 2015
Packaging inteligente: ¿la última frontera?
Nuevas tendencias en el ámbito del marketing, la ecología y el desarrollo tecnológico empujan a las empresas a modificar su packaging. ¿En qué consiste éste nuevo sistema de empaquetado?
domingo, 16 de agosto de 2015
La batalla de las marcas en las redes sociales
El Profesor Ricardo Fregenal nos comparte la siguiente nota:
Un producto que desaparece, una botella que baila y llora o un artista global que hace una campaña de marketing gratuito; la relación entre empresas y consumidores es en tiempo real; ventajas y riesgos; éxitos y fracasos locales
Un producto que desaparece, una botella que baila y llora o un artista global que hace una campaña de marketing gratuito; la relación entre empresas y consumidores es en tiempo real; ventajas y riesgos; éxitos y fracasos locales
Un repartidor de cerveza tiró 400 botellas de Quilmes, su video se derramó por toda la Web, y luego recibió un inesperado viaje a la Copa América. Lady Gaga eligió un vino argentino, lo posteó en sus redes sociales y fue furor. Para el lanzamiento de unas nuevas galletitas, Toddy pidió ayuda a sus seguidores para construir la marca desde las redes sociales. El día que falleció el músico Gustavo Cerati, una botella de Coca- Cola lloró en Twitter. Starbucks Argentina se quedó sin tapas importadas para sus vasos, se disculpó por usar un producto nacional y fue un escándalo. Cuando el futbolista Luis Suárez mordió a otro jugador en el Mundial Brasil 2014, varias empresas de alimentos lo arrobaron y le dijeron que si se había quedado con hambre, lo invitaban a probar sus productos.
Éstos son sólo algunos ejemplos que muestran el pendulante comportamiento de las marcas en las redes sociales: a veces ocupan timelines, aumentan su engagement y vencen records de likes, otras sufren el efecto contrario con clientes enojados.
"La vida de los consumidores pasa por las redes sociales y en tiempo real. En un lugar de oportunidad para las marcas", explica Gabriela Fernández, social media manager de la agencia Tribal. Las redes sociales se volvieron el lugar donde estar y ser visto, y en la era de las comunicaciones más democráticas entre marcas y consumidores las empresas buscaron una llegada más social e interactiva. Se trata de estar atento a los clientes, escuchar sus conversaciones y sobre todo, generar contenido de alto valor relacionado con la marca. "Las marcas entendieron que el desafío iba a ser lograr formar parte de la conversación real de sus clientes. Antes bastaba con que la marca esté en el imaginario cultural, pero el avance de redes elevó la vara con la que se mide el éxito de las campañas de comunicación y publicidad", dice Leandro Zanoni de la agencia digital THET.
"Pedimos disculpas, ya que debido a un quiebre temporario de stock, en algunas tiendas se están utilizando vasos y mangas nacionales", disparó la cuenta de Twitter de Starbucks Argentina ( hoy con casi 85.000 followers) en 2012, en un contexto de trabas a las importaciones. La diferencia en los vasos no era notoria a simple vista, y los usuarios respondieron con ironías por el pedido de disculpas por usar productos nacionales. Se viralizaron los chistes bajo el hashtag #pedimosdisculpas y fueron trending topic. La empresa luego se disculpó por la publicación; si bien no se dejó de vender ningún café, fue un posteo un tanto desafortunado en una coyuntura algo ríspida entre empresas y Gobierno. Hoy se lo recuerda como ejemplo de un uso desacertado del mundo 2.0 por una empresa.
"¿Tenés una foto con un miembro de la policía de Nueva York? Subíla y etiquetate con el hashtag #myNYPD". El año pasado, el departamento de policía de la ciudad de Nueva York convocó a sus 164.000 seguidores en Twitter a postear fotos con policías de la ciudad bajo el hashtag #myNYPD, en un intento de acercamiento a la comunidad. Esperaban retratos alegres de ciudadanos junto con oficiales, pero brotaron imágenes que mostraban brutalidad policial, rudeza y discriminación racial. El fracaso de la campaña se volvió trending topic y se postearon más de 70.000 fotos y 10.000 comentarios por hora.
"Es inevitable estar en las redes y no pifiar, pero es propio y natural del medio. Hasta puede llegar a estar bien visto; si pasa algo es porque estás haciendo cosas relevantes con tu comunicación", analiza Zanoni.
Pero, ¿pueden los comentarios forzar a una empresa a dar una respuesta en las redes? En 2014 McDonald's Argentina (casi 216.000 seguidores) se quedó sin Ketchup. Los usuarios utilizaron las redes para quejarse por la falta de condimento. Por la viralización del tema, la empresa tuvo la necesidad de dar algún tipo de explicación; comunicó por sus redes que la falta "era momentánea" y que solucionarían el asunto. Desde la empresa decidieron no mencionar problemas relacionados con trabas a las importaciones. Tras el comunicado, se viralizaron fotos de los sobrecitos rojos del condimento con comentarios positivos una vez que se produjo el regreso.
Un caso distinto fue el que despertó un posteo espontáneo de una de las mayores influencers en redes a nivel mundial. La cantante Lady Gaga (casi 50 millones de seguidores en Twitter y 8.8 millones en Instagram) posteó una foto de un vino argentino, Alamos Malbec, que estaba a punto de tomar con su pareja en un contexto romántico. ¿El impacto? En Instagram unas 165.000 personas pusieron "Me gusta", en Twitter tuvo más de 3000 retuits y más de 5800 favoritos. Felipe Menéndez, gerente de Marketing de Catena Zapata, comentó: "Si uno quisiera pagar en publicidad la masividad que tuvo esa comunicación sería imposible. Para nosotros puso de manifiesto que la etiqueta es muy valorada tanto afuera como en el país".
La clave está en aprovechar oportunidades en tiempo real, incluso si vienen desde un episodio desafortunado. Fue lo que pasó con el hashtag #elpibedeloscajones y la cervecería Quilmes: un repartidor de cerveza fue filmado -sin saberlo- mientras acomodaba cajones con cervezas. Por un mal movimiento y con un efecto dominó casi de película, se destruyeron 400 botellas. Se agarró la cabeza y no sabía qué hacer. La filmación llegó por WhatsApp tanto a Quilmes como a la agencia digital con la que trabajan. Nadie sabía quién era el chico y la oportunidad era clara: había que hacer una campaña en las redes. Lo buscaron por Twitter y la respuesta fue instantánea: casi 12.000 menciones y 8000 retuits. Apareció.
Como reconocimiento la empresa lo invitó a la Copa América. "Nos pareció muy auténtico, esa fue la clave del éxito", cuenta Alejandro Verger, director de la marca Quilmes. "Si se guionaba no hubiera salido así; fue un video tan real que hizo que la gente se enganche por la empatía".
"El uso del tiempo real permite a las marcas usar la coyuntura a su favor", explica Fernández. El día que falleció el músico Gustavo Cerati, Coca-Cola Argentina (más de 3,6 millones de fans en Facebook y 274.000 en Twitter) posteó una foto con zoom en una gota de una botella (que se entendía como una lágrima), acompañada por el tending topic del momento "#hastasiemprecerati", a través del cual miles de fans despidieron a su ídolo. Es una de las empresas que durante eventos como el Mundial de fútbol tienen un equipo de trabajo especial que funciona como un búnker, especialmente enfocado a buscar oportunidades en tiempo real para generar contenido que permita relacionar el producto con lo que sucede en la actualidad.
Se trata de tener reflejos rápidos ante los contextos: durante el Mundial el jugador de fútbol Luis Suárez fue el protagonista absoluto de las redes sociales. El mordisco que le hizo al defensor italiano Giorgio Chiellini se convirtió en uno de los ejes de la conversación social, y varias marcas aprovecharon el momento: Mc Donald´s Uruguay le escribió a Suarez por Twitter: "Hola @luis16suarez, si te quedaste con hambre vení a darle un mordisco a una BigMac". El mensaje tuvo más de 25.000 retweets. A la vez, la marca de chocolate Snickers lanzó un tuit similar invitándolo a morder un chocolate, ya que era "más satisfactorio que un italiano". Otras marcas de alimentos de todo el mundo hicieron lo mismo en sus redes.
Con el feedback de los usuarios se puede, también, crear un producto. Las galletitas Toddy "nacieron" en 2012 en las redes sociales; con un target de comunicación de la generación Z, se involucró a los consumidores en el proceso de construcción de marca. La gente se entusiasmó, ¿Resultados? Los fans crearon más de 2500 videos, se mencionó la marca en más de 1 millón de tweets, llegaron a 1.3 millones de fans en Facebook y a 34.796 seguidores en Twitter. Aumentaron 10 veces el volumen de la marca y 14 veces su facturación. "La interacción genuina de las marcas con los consumidores es un modelo que funciona", sostiene Pablo García, director de Marketing de la marca.
Campari (1.3 millones de fans en Facebook) tiene un ritual cada noche previa a un feriado nacional: realiza fiestas exclusivas para un público selecto, en diferentes ciudades del país, bajo el nombre y hashtag #AntiFeriado. Se realizan en alguna locación que suele ser decidida por diferentes anfitriones que abren las puertas de sus casas, agencias o estudios y reciben a los invitados. Asisten casi 150 personas , cada una con un smartphone y con cuentas en las redes sociales, que suelen postear espontáneamente fotos bajo ese hashtag. "Es un evento que generó fidelidad en nuestros clientes y una demanda y deseo muy natural para poder ir", resume Mariano Maldonado, director de Marketing de Grupo Campari.
Chandon (casi 200.000 seguidores en Facebook) es otra de las pioneras en redes. "La comunidadonline y el hashtag asociado amplifican nuestras acciones", dice Rosario Torterola, gerenta de la marca en el país. "Desde que lo digital forma parte de la estrategia integrada de la marca nuestro desafío es aprender del feedback de los usuarios", resume con la velocidad de quien juega de local en el mundo de 140 caracteres.
QUEJAS, RECLAMOS Y ENOJOS
En la Argentina
De 106 Fan Pages de Facebook relevadas por Cicmas, un 73,1% utiliza la red social para potenciar su branding, y un 83,9% para brindar respuestas a consultas, quejas y reclamos de clientes
El muro, frente de quejas
Sólo el 54,8% de las firmas tiene el muro de Facebook abierto a comentarios, y un 24,7% informó tener un nivel de quejas alto. El uso de redes como herramienta de reclamos a las empresas se enfatiza en firmas que brindan servicios. En el país, lideran esta categoría las compañías de telecomunicaciones y energía
EL TIEMPO, FACTOR CLAVE DE ÉXITO
6 horas semanales
Promedio
Es lo que dedican las empresas a nivel mundial al uso de sus redes sociales. Precisan un promedio de un año para alcanzar resultados visibles
Posteos cada 24 horas
Las marcas que realizan una o más publicaciones por día tienen un nivel de engagement de 2,48% de promedio. Las que hacen más de 2 posteos tienen un nivel más alto, de 2,55%
40,9%
Es el nivel de lovebrand
El nivel de "amor ciego" reportado por las marcas consultadas es alto y es lo que más buscan generar en los clientes día a día
QUIÉNES Y PARA QUÉ SE SUBEN
El lugar que le dan las empresas a su branding digital
Facebook
- Es la red social favorita por las marcas y la más orgánica, ya que permite el posteo de videos, fotos, textos y enlaces que ayudan a generar engagement
- En el 91,2% de los casos se suben imágenes con textos. En el 4,1% links que redireccionan a otras páginas. En 2,9% se postean videos y en el 1,56%, textos. Las empresas creen que seguirá creciendo, dice AAM
89%
La utilizan
Es la favorita de las empresas, según la Asociación Arg. de Marketing (AAM)
Twitter
- Permite medir menciones, retuits y volver trending topic un tema mediante el uso de un hashtag que los usuarios repiten
- Al ver los comentarios de la gente en tiempo real, funciona como "termómetro" de opinión pública
- Será la red en segundo lugar con mayor trascendencia en el tiempo y la segunda más utilizada
67%
De cuentas activas
Es la red que puede viralizar más rápido un contenido, según las encuestas
Instagram
- Es la red más asociada con la imagen estética: se usa, mayormente, para publicar fotografías en tiempo real solamente desde smartphones o tabletas
- Tiene más de 36.000 millones de usuarios en el mundo
- 34 marcas la utilizan de los 164 casos consultados por la Asociación Argentina de Marketing
21%
De marcas la eligen
Priorizan la publicación de fotografías que pueden asociarse con un hashtag.
Fuente: www.lanacion.com
martes, 28 de abril de 2015
Clase media: pertenecer ya no es cuestión de ingresos
El Profesor Ricardo Fregeneal nos acerca la siguiente nota:
El consumo cambió el paradigma
tradicional y hoy ocho de cada diez argentinos se sienten del segmento
Enfundada en un delantal celeste, Dora dispara líquido multiuso sobre el piano y lo repasa con una franela. Limpia luego la mesa ratona de vidrio, la biblioteca y una cómoda hasta que la botella se vacía completamente. Entonces se sienta en la cocina a ver sus revistas. Sorprendida por la hora, comienza a preparar el té para su patrona. Busca y busca, pero, ante su desconcierto, no consigue encontrar la tetera inglesa que suele usar todas las tardes para la patrona.
Beba Pujol camina por Belgrano. Profesionalmente maquillada, viste anteojos negros, pulseras y aros dorados, y una cartera de marca. Sin embargo, entra casi a escondidas al comercio. "¿Está atendida?", le pregunta el señor detrás del mostrador. Beba levanta una elegante bolsa rosa, y confiesa: "Mire, una vecina, una viejita que se accidentó, se rompió la pierna y no puede venir. Me pidió que trajera esto. Es porcelana inglesa", cuenta. El dueño de la casa de empeño pregunta si tiene el juego completo. Beba responde que no. "A lo sumo $ 12", ofrece. La mujer levanta la tetera, la guarda y se va. Toma un taxi a su casa. "Quédese con el vuelto", dice antes de bajar.
"¡¿Qué es esto?!", se retuerce Beba cuando Dora le sirve el té directamente de la jarra de vidrio de la cafetera. "¿No vio la tetera?", pregunta la empleada.
Beba dice que se la llevó a un amigo coleccionista. "¿Sabe qué día es hoy?", pregunta Dora, que aún no cobró el sueldo de marzo. Silencio. Enojada, la empleada de casa particular toma el changuito para ir al "chino" a comprar líquido multiuso. "Venga, venga que le doy 20 pesos; tengo por algún lado", miente mientras revuelve decididamente su cartera. Nunca halla el billete.
La ficción constituye un camino para descascarar la realidad. El miedo de Beba (Norma Aleandro en la película Cama adentro de 2004) es el de una mujer de clase media alta que, más allá de la falta de dinero, se asoma al precipicio del cambio de identidad que le impone la crisis de 2001. Mantiene su empleada, va a la peluquería y toma taxis, aunque no puede pagar nada de eso.
Beba es parte del gen más argentino: la clase media, o sea, el segmento social que se aglutina y distingue sobre la base de sus elecciones de consumo, que reúne a muchas personas pese a sus diferencias internas y cuyos principios comenzaron a tensionarse por los cambios en las tendencias del capitalismo global, las nuevas generaciones, el mundo digital y el surgimiento de otros valores.
Probablemente, el carácter más distintivo de la clase media sea que su retrato es neblinoso. Medida por ingresos, casi un 50% de los ciudadanos pertenecen a ese segmento. Sin embargo, ante la pregunta sobre la posición social en la que se perciben, más de un 80% de los argentinos decían sentirse de clase media en 2014, según una encuesta elaborada por las consultoras W y TrialPanel.
La clase media tiene buena fama. Según los expertos, el segmento más popular busca imitar sus consumos con fines aspiracionales de movilidad social. En tanto, a diferencia de lo que ocurre en las culturas anglosajonas, la riqueza está mal vista en el país hasta el punto de ser estigmatizante para una pequeña parte de los más pudientes. Otro motivo para consumir como la clase media.
Esta brecha entre ingresos reales y autopercepción se convirtió en un desafío para las empresas porque impacta de lleno en sus estrategias comerciales. Es, en ese sentido, una buena forma de enmarcar la decisión de Apple de lanzar una gama de teléfonos más económicos.
Si en el pasado las firmas sólo se hallaron con la clase media en la pirámide salarial, hoy deben -dicen los expertos- entenderla desde un punto de vista más amplio: definida con foco en sus modos de consumo como marcador de identidad y como un colectivo que es heterogéneo a su interior, pero que comparte una narrativa de pautas y valores -aún muy potentes en la Argentina- que habilitan una tensión entre estrategias de pertenencia y distinción.
Esa tensión se hizo visible luego de la crisis de 2001 y 2002. "Algunas de las reacciones de las personas era tratar de defender su posición en la clase media aferrándose a ciertos elementos icónicos", recuerda Mary Teahan, directora de la Maestría en Marketing y Comunicación de la Universidad de San Andrés (Udesa). "No resignaban sus teléfonos celulares de último modelo, pero pasaban de abonados a prepagos. O si tenían que cambiar a los chicos de colegio, era de uno privado caro a otro menos caro, pero evitaban hasta último momento mandarlos al colegio público", ejemplifica.
Los segmentos medios se debaten en otra novedad. En un mundo en que la estabilidad les dio paso al cambio permanente y a las nuevas generaciones, los clásicos valores ligados a la inmigración, el ascenso social por la vía meritocrática, la valoración de la educación, el esfuerzo y el trabajo empezaron a incorporar nuevos elementos como la importancia de la realización personal, el placer y la experiencia, algo con lo que las empresas buscan conectar.
"Ese mundo de estabilidad y esfuerzo que marcó a la clase media en la primera mitad del siglo XX y que aún es fuerte comenzó a cambiar con un capitalismo más global y un nuevo mercado de trabajo", describe Cecilia Arizaga, directora de la carrera de Sociología de la UCES. "Esos cambios se expanden a toda la vida. Aparecen allí el cambio constante, el individuo, el hedonismo y el placer en su máximo esplendor", explica la especialista. De acuerdo con la socióloga, la incertidumbre del mundo actual implica que a las clásicas estrategias de distinción y pertenencia -que marcan los difusos límites entre las clases- se sumen las de permanencia.
"Se abren dudas a futuro", concuerda Patricia Vargas, doctora en Antropología Social y una de las compiladoras del libro Clases medias. "Una alude a cómo se resolverán las tensiones derivadas de los imperativos asociados al sacrificio y la reproducción de estructuras conservadoras a la hora de confrontarlos con decisiones asociadas a un estilo de vida que intenta priorizar el confort y la realización personal."
La clase media tiene historia. Desde 1869, cuando representaba al 10% de la población (se incluye a la clase alta) no dejó de crecer hasta 1974, cuando el 75% de los ciudadanos argentinos pertenecían a ese segmento, según la consultora W. La última dictadura militar generó un significativo retroceso que llevó en 1985 a que sólo un 45% tuviera esa pertenencia medida por ingresos, cifra que con altibajos se mantuvo hasta mediados de los 90. Desde 2002 (30%) hasta 2012 (54%), la clase media fue en claro ascenso, aunque nunca logró alcanzar los altos niveles que mostró durante los 70. Incluso el porcentaje comenzó a desmejorar en los últimos dos años.
Los datos de la Cepal coinciden con los de la consultora W y TrialPanel, pero con un ingrediente regional. En un ranking de sentimiento de pertenencia a la clase media entre 18 países de América latina, la Argentina queda como clara puntera. Según esos números, un 86% de los consultados se percibe en ese segmento social. Luego aparecen Uruguay, con 82%; Bolivia, 81%, y Costa Rica, con 79%. Entre los más rezagados aparecen Nicaragua, con 46%; Honduras, 51%, y El Salvador, con 55%.
Las compañías comenzaron a tomar nota. "En las empresas y el marketing, cada vez importa menos la clase social. Las nuevas segmentaciones se basan en el uso del producto o en la actitud de consumo para una categoría", afirma Fernando Zerboni, profesor de la Escuela de Administración y Negocios de Udesa. "No es raro ver a las clases con menos recursos comprando productos de primeras marcas o más caros, por lo que la segmentación socioeconómica está en desuso", cierra.
"Hoy aparece una nueva segmentación basada en expectativas de experiencias", reconfirma Raúl Amigo, especialista en experiencias de clientes. "Esto significa que se puede tener gente de distintas clases sociales conviviendo en un mismo segmento sólo porque esperan vivir el mismo tipo de experiencias", afirma el autor del libro Midiendo la experiencia de los clientes,
Amigo afirma que existen cinco contextos en los que deben indagarse las experiencias de los clientes: el conversacional, de compra, de uso, íntimos y digitales. "Los millennials tienen tanto poder y son tan influyentes que ahora se empiezan a notar comportamientos de millennials en segmentos más viejos", cuenta. Según sus datos, un 70% de su vida pasa por dispositivos digitales.
Arizaga, cuya tesis doctoral se basa en el estudio del consumo de los sectores medios profesionales porteños, apunta que una de las nuevas características que aparecen en la clase media es "el cultivo de la sensibilidad en base al consumo".
"En la actualidad, aparece toda una cuestión emocional ligada al consumo, casi una psicologización de lo doméstico", describe la socióloga. En ese sentido, lo que está de moda es, por ejemplo, el uso del "mueble del abuelo" como algo cool.
"Por eso las empresas venden hoy experiencias que buscan conectar con lo emocional. Pero para poder disfrutarlas se debe contar con un capital cultural que sirve para leer esos productos. Este capital funciona como una nueva estrategia de distinción de la clase media", explica. Parece que para pertenecer a la clase media no hay que comprar sólo pensando en el bolsillo. Hay que tener en cuenta al corazón.
UN LUGAR ASPIRACIONAL
- En el campo laboral, la clase media engloba muchas jerarquías. Desde directivos de pymes o segundas líneas de firmas multinacionales hasta cuentapropistas
- Algo similar ocurre con el nivel de educación. Están aquellos con universidad completa y posgrados, hasta quienes tienen secundario o terciario incompleto
- Entre los consumos que aparecen como marca de identidad de la clase media aparecen la casa, el auto, el smartphone, la prepaga y los colegios privados
- Los principales valores de la clásica clase media son el ascenso social por la vía meritocrática, la valoración de la educación, el esfuerzo y el trabajo
- Sin embargo, los especialistas creen que ahora se suman la importancia de la realización personal, el placer y la experiencia
- Además, en el actual consumo de la clase media -dicen los sociólogos- comenzó a aparecer un factor emocional, que las empresas ya aprovechan
- Fuente: www.lanacion.com
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